Capítulo 2 (2014–2020): cuando corregir el sistema terminó volviéndolo más frágil

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Opinión

La Reforma Tributaria de 2014 (Ley N°20.780) marcó un punto de quiebre.

La promesa era ambiciosa: eliminar el FUT, aumentar la recaudación y mejorar la equidad del sistema. En el papel, el diagnóstico tenía fundamentos sólidos y respondía a presiones políticas y sociales muy concretas.

El problema no estuvo tanto en el diagnóstico. La dificultad estuvo en la ejecución y en el diseño de reemplazo.

El fin del FUT… y el inicio de la complejidad estructural

El FUT fue reemplazado por un entramado de registros y controles que cambió radicalmente la forma de tributar y de llevar la contabilidad tributaria:

  • SAC
  • STUT
  • REX
  • Nuevas reglas de imputación
  • Órdenes específicos de tributación

Lo que antes se explicaba en una lógica relativamente lineal pasó a requerir manuales, circulares, capacitaciones constantes y una dependencia cada vez mayor de interpretación administrativa.

A esto se sumó la coexistencia de dos regímenes con lógicas completamente distintas:

  • Renta Atribuida (25%), con tributación inmediata en cabeza de los socios, independiente del retiro efectivo.
  • Régimen Parcialmente Integrado (27%), con crédito parcial del impuesto corporativo.

La complejidad fue tal que el propio legislador tuvo que corregir el diseño antes de que entrara plenamente en régimen, mediante la Ley N°20.899.

Ahí ocurrió algo clave: Chile dejó atrás un sistema tributario estable y entró en una dinámica de ajuste permanente.

2020: simplificar sin rediseñar

La Ley N°21.210 buscó ordenar el escenario y apagar incendios operativos:

  • Se eliminó la Renta Atribuida.
  • Se consolidó el régimen parcialmente integrado.
  • Se creó el régimen ProPyme, mejorando el flujo de caja de muchas empresas.

Fue un avance práctico, necesario y valorable. Pero no abordó el problema de fondo: la falta de un diseño coherente y duradero.

La pandemia terminó de consolidar esta lógica. Medidas transitorias, beneficios excepcionales y parches normativos pasaron a ser la regla. El sistema tributario comenzó a operar bajo una consigna tácita que hoy todos conocen:

corregir sobre la marcha, aunque eso signifique más complejidad.

Tras años de ajustes, correcciones y parches, el sistema quedó operativo, pero tensionado.
En el capítulo final analizamos si el ciclo que se abre desde 2023 en adelante apunta a una verdadera reestructuración… o simplemente a más de lo mismo.

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